La Biografía

By 8 abril, 2020Sin categoría

En mi trabajo he conocido a personas que cuidan como quieren ser cuidados.  Trabajan con las personas con grandes desafíos como a ellos les gustaría que los trataran. Algo estupendo porque les ha llevado a una reflexión amplia.  Así, reducen el contacto si éste no es algo que esté en sus propias preferencias, quizás elevan mucho el tono de voz alegremente o son muy cariñosos.

Sin embargo, como profesionales, la pregunta no es tanto cómo me gustaría que me atendieran a mí, sino más bien como necesita la persona con la que trabajo ser  acompañada. Las diferencias individuales de los profesionales son maravillosas y dan riqueza a cada una de las intervenciones. Pero es crucial tener en cuenta que es lo que necesita el otro y como profesionales adaptarnos lo máximo posible a ello.  Es complicado que pueda estar orientado en un aseo si el técnico que me está atendiendo contacta conmigo con una presión que para mí es molesta o quizás contacta con mucha facilidad en zonas que son delicadas para mí (como por ejemplo el ombligo, el pelo o los pies…)

Es por ello que la biografía se convierte en una herramienta fundamental en Basale Stimulation®. Nos permite conocer en profundidad los detalles para facilitar nuestras intervenciones y puede contribuir a reducir el rechazo de la otra persona a la oferta.  Como profesionales, cuando empezamos a conocer a nuestros chicos o nuestros mayores en un centro tendemos a hacer una entrevista inicial. Sin embargo hay muchas preguntas interesantes que pueden perderse en el camino. A veces estas evaluaciones están encaminadas a la funcionalidad y un pequeño apartado al final de intereses. Pueden convertirse en un listado de cosas “que puede o no puede hacer” el otro.  

Aquí sí nos ayuda reflexionar qué sería importante para nosotros en esta situación con la idea siempre de buscar las preguntas nunca las respuestas. Es decir, si yo mañana precisara de otra persona en mi día a día qué sería importante que tuviera en cuenta. Por ejemplo; que me gusta tener el pelo limpio y peinado, no me gustan las cremas con olor a vainilla, me gusta el contacto continuado pero tiene que ser con un poco de presión porque tengo muchas cosquillas y éstas me son muy molestas…. Quizás son las sábanas con las que me gusta dormir, la postura en la que me gusta acostarme por la noche o la temperatura del agua. Una ducha puede ser algo agradable si el agua está a la temperatura que me encanta o todo lo contrario.

A veces la familia nos da alguna de esta información, pero otras veces si no les preguntamos sobre ello no surge en esas primeras entrevistas en las que todos estamos expectantes ante los cambios que se van a suceder. 

La familia y los cuidadores principales son una gran fuente de información, también los propios técnicos, aunque siempre es importante  que está información esté en mano de todos aquellos que rodean a la personas con grandes desafíos. Se trata de conocer en profundidad al otro en aspectos que también son importantes.