Necesidad de movimiento

By 16 abril, 2020Sin categoría

Basale Stimulation nach Prof. Dr. Fröhlich®

María solía levantarse cada poco tiempo. Siempre pedía ir al baño, tenía un alto riesgo de caídas con lo que siempre era acompañada por el auxiliar, pero al llegar realmente no hacía uso del mismo y esto generaba un poco de confusión al personal sobre lo que podría estar pasando.

En un primer momento se barajó una infección de orina, mientras se descartaba se fueron haciendo diferentes hipótesis al respecto.  Una de ellas fue la necesidad de cambio, movimiento y activación. El riesgo de caídas de María hace que se tenga que levantar siempre acompañada de un profesional y la mayor parte del tiempo está sentada. Es una mujer  de muy buen carácter con lo que respondía bien cuando se le indicaba que debería esperar un poco hasta que se la pudiera atender porque otra persona estaba siendo acompañada.

Estuvimos observándola unos días. Cuando más solía levantarse era durante la tarde. No era posible dedicar únicamente a una persona para darle un pequeño paseo, así que se determinó que en los momentos en los que se iba a llevar alguna cosa a otra sala, reponer los guantes que se encontraban en almacén, coger alguna ropa o pañal ella nos acompañara. Empezó a ser nuestra ayudante en pequeños recados. El fin era adelantarnos a la demanda del baño y ofrecerle nosotros el movimiento con un fin determinado como podía ser avisar de la merienda a los compañeros.  Suelen ser paseos cortos, a veces dentro del propio salón llevando un material del taller a otra mesa que ella misma lleva en la una mano. En algunas ocasiones  buscamos  un nuevo lugar para sentar a María en el salón.  De esta manera tiene nuevos compañeros a su lado quizás desde la silla anterior en el que estaba ni siquiera podía ver. También puede ver la otra parte de la sala donde hay otra decoración en las paredes en la que poder fijarse o bien están las ventanas por las que mirar los árboles de fuera.

Para María era difícil reconocer que necesitaba moverse, caminar un poco y su alto riesgo de caídas lo dificultaba.  Pedir ir al baño era una demanda que solía ser respondida con cierta rapidez por parte del personal y le permitía ese cambio que su cuerpo necesitaba. Ahora María sólo pide el baño cuando realmente tiene que ir. Hemos entendido que si María pide ir al baño y no hace uso del mismo es porque quizás no le estamos dando el movimiento que ella necesita e intentamos en la rutina del día buscar un recado que poder ofertarle y si el tiempo y otros quehaceres apremian simplemente llevarla a otro asiento dentro de la misma sala.

Nuestros usuarios y niños pasan mucho tiempo en las mismas posiciones esto hace que cada vez puedan percibir menos su cuerpo y a su vez puedan desorientarse aún más.  Estar viendo siempre el mismo ángulo del salón y tener a los mismos compañeros al lado puede hacer que el entorno deje de tener interés para la persona.